La inestabilidad en el arte desempeña la idea configurada que pueden combinarse y permutarse, aparecer o desaparecer; una fisonomía mutable: lo realizado se suma a sus potencialidades. Es un modo de producir objetos intencionalmente artísticos, mediante computadoras, expresa una inestabilidad asumida; contiene implícita una posición filosófica no esencialista, un macroconcepto afín a la filosofía del pragmatismo. El objeto artístico digital interactivo (O. A. D. I.) constituye un contraste respecto de las tradicionales ilusiones de estabilidad, si pensamos en los materiales perdurables empleados por creadores, y en los esfuerzos de conservación.
Se habla también de obra abierta que se coordina con la inestabilidad; contrasta con la idea de un campo de posibilidades. La idea de obra abierta como propuesta estética, transforma por la fuerza de su presencia a las demás nociones conexas de la estética tradicional. Opone la estimulación de lo imprevisible a un desarrollo programado, a la vez que contrapone la obra de arte como proyecto y como intención al objeto incluido. También propone asumir un conjunto de documentos e informaciones que permiten concebir la obra sin ulteriores materializaciones.
Fuentes: "El factor humano en la cibercultura" de Margarita Schuliz, Cap. III: "La inestabilidad, una estética de las producciones digitales".
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